viernes, 19 de febrero de 2016

jueves, 21 de enero de 2016

CIENCIA, TECNOLOGÍA Y DESARROLLO



La Unidad Curricular CIENCIA, TECNOLOGÍA Y DESARROLLO (CTD), busca ser un espacio de encuentro de saberes para el estudio, análisis crítico y fundamentado de las vinculaciones entre la ciencia (las ideas, dinámicas, prácticas científicas, la generación y el uso del conocimiento) y la universidad (y en general las instituciones de educación universitaria y de investigación-innovación) con las sociedades de las que son parte, en el ámbito de relaciones con los diferentes modelos de desarrollo. Pretende discutir y analizar críticamente, a partir de las preguntas ¿qué es la ciencia?, ¿ciencia para qué?, ¿qué es la universidad?, ¿universidad para qué?, ¿qué modelo de desarrollo se pretende establecer? ¿Cuáles son las relaciones entre la Universidad, la Ciencia, la Tecnología y la Sociedad? ¿Cuáles son los desafíos y retos de la Universidad para con el Desarrollo del País? El conjunto de interacciones entre las diferentes instituciones y su entorno, que han permanecido o se han transformado a lo largo de la historia, y aquellas que al presente existen o deberían existir. Se vincula también con el análisis de las políticas de ciencia, tecnología e innovación, en el marco de la problemática del desarrollo latinoamericano, haciendo énfasis en la realidad de la República Bolivariana de Venezuela, teniendo como ejes centrales de discusión el Plan de la Patria 2013-2019, la Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación (2010), así como también el Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación 2005-2030.

OBJETIVOS

  • Realizar un abordaje teórico y fundamentado sobre las políticas y planes relacionados con la ciencia, la tecnología e innovación que contribuyan a enriquecer las propuestas de investigación de los participantes, en el marco del Programa de Formación Avanzada (PFA) de Ciencias para el Desarrollo Estratégico.

  • Reflexionar críticamente sobre CTD desde un espacio para la información, la discusión y análisis sobre la articulación con su formación como científicos, coadyuvando a contextualizar la producción de conocimiento y facilitar su desarrollo futuro como investigadores;
  • Elaborar un ensayo crítico sobre los temas abordados en la U.C., aplicando los conocimientos básicos y conceptuales discutidos, y relacionando los mismos con la propuesta de investigación dentro del PFA.

Carga horaria: 48 horas (3 unidades crédito). 3 horas semanales durante el semestre académico.

ORGANIZACIÓN DE LA UNIDAD CURRICULAR
El desarrollo de la Unidad Curricular tendrá dos partes:

Una primera parte teórica y conceptual, constituido por actividades de intercambio y exposiciones de docentes/investigadores de diferentes instituciones que realizan actividades de Ciencia, Tecnología y Desarrollo (y participación de invitados); se prevé que no se extienda más allá de las 10 actividades del programa.

Una segunda parte, de alguna manera práctica, compuesta por el desarrollo inicial de monografías (ensayos) de investigación de los participantes; estará guiada y apoyada por clases metodológicas y talleres de discusión colectiva junto a los docentes del curso, donde los participantes presentarán sus proyectos de trabajo y sus avances (hasta el final de semestre), todo ello enmarcado en los proyectos de tesis y trabajos de Grado dentro del Programa de Formación Avanzada (PFA) en Ciencias para el Desarrollo Estratégico de la Universidad Bolivariana de Venezuela.

PROGRAMA
Introducción
  1. Presentación. 04-febrero del 2016.
Presentación de la U.C., objetivos, reflexión individual sobre algunas ideas relativas a cómo la ciencia y las universidades se relacionan con las sociedades de las que son parte. Los modelos y estilos tecnológicos  de desarrollo y su importancia en el presente y el futuro del país.
  1. La Ciencia, origen y desarrollo inicial. Parte I. 18-febrero del 2016.
El conocimiento/la ciencia/innovación en las civilizaciones antiguas (en especial en Grecia y las Américas). Instituciones del conocimiento, su generación y su trasmisión. Relaciones del conocimiento y sus instituciones con la sociedad, la estructura productiva y el poder político.
  1. La Universidad, origen y desarrollo inicial. Parte II. 03-marzo del 2016.
Las instituciones del conocimiento en diversas sociedades en torno al primer milenio. Las universidades en la Europa de la Edad Media y el Renacimiento. Relaciones con la sociedad, la estructura productiva y el poder político. El lugar de la ciencia en la sociedad.
  1. Un contrato social para la Ciencia. 17-marzo del 2016.
Transformaciones radicales en las relaciones Ciencia-Sociedad: formulación de un nuevo contrato social. La Revolución Científica y el Nacimiento de la Ciencia Moderna. Otras instituciones del conocimiento: academias, sociedades, universidades. Los Saberes ancestrales y Populares.
  1. La relación ciencia-tecnología-innovación. 31-marzo del 2016.
La(s) Revolución(es) Industrial(es). Desarrollo y Sistema Centro – Periferia. El matrimonio de la ciencia y las “artes útiles” (la tecnología); los laboratorios industriales. La innovación y los sistemas de Ciencia y Tecnología. Experiencias en América Latina y el Caribe. Nuevas instituciones universitarias, nuevas funciones: la investigación, la universidad socio-productiva.
  1. Ciencia y Sociedad en el siglo XX: del optimismo a la crisis. 14-abril del 2016.
El mundo en el siglo XX. Cambios en el contrato Ciencia-Sociedad. Modelos de ciencia y Desarrollo Sustentable. Evolución de las Políticas de Ciencia, Tecnología e Innovación; los sistemas nacionales de investigación e innovación. Experiencias Latinoamericanas y Caribeñas. La experiencia de Venezuela: Fondo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación. Programa de Promoción al Investigador (PPI).
  1. Ciencia, Tecnología y Desarrollo (CTD) en la América Latina del siglo XX. 28-abril del 2016.
América Latina en el siglo XX: su lugar en el mundo, su inserción económica, su ciencia. Las Reformas Universitarias: el modelo latinoamericano de universidad, misión y funciones.
  1. CTD en Venezuela de siglos XX y XXI. 12-mayo del 2016.
Venezuela: las Universidades y Centros de Investigación. Investigación e Innovación en Venezuela; instituciones, políticas, agenda, instrumentos. Programa de Estímulo a la Innovación e Investigación (PEII). La Universidad; historia, características, problemas y desafíos actuales: su misión en el siglo XXI. La Segunda Reforma. Misión Ciencia y Revolución del Conocimiento: las zonas de conocimiento productivo (ZCP).
  1. Las Universidades y los Centros de Investigación e Innovación en el siglo XXI. 26-mayo del 2016.
El papel de las Universidades y Centros de Investigación e Innovación en el desarrollo nacional; la relación de los investigadores con la producción y la inclusión social. Historia, transformaciones y perspectivas de desarrollo de las Universidades y Centros de Investigación. Sus estudiantes, docentes y egresados; las investigaciones, las relaciones con el medio social, la calidad de la enseñanza.
  1. Recapitulación y vínculo con la segunda parte. 09-junio del 2016.
La ciencia actual, la universidad actual; los desafíos del siglo XXI. Las Instituciones de Educación Universitaria en este contexto y en el de los cambios acaecidos en Latinoamérica y el Caribe. Metodología de investigación social: de una monografía a un proyecto de investigación.

EVALUACIÓN DE LA UNIDAD CURRICULAR. 23-junio del 2016.

De la Unidad Curricular: entrega, antes de la tercera semana de clases, de un avance de la investigación en curso o proyecto de lo que se pretende realizar (entre 5 y 10 páginas), donde consten sus objetivos, la metodología, los resultados esperados y la bibliografía inicial.

De la Unidad Curricular: redacción individual de una monografía producto de un trabajo de investigación (en torno a 15 páginas) y exposición oral final sobre la temática del curso en general y sobre la monografía/ensayo presentada en particular. Deberá presentarse una versión preliminar de la monografía hasta 15 días antes de la fecha de evaluación pretendida; esta versión será devuelta con correcciones y sugerencias para la entrega de una versión definitiva para realizar la exposición oral y defensa.

La nota de aprobación se ponderará de acuerdo a: Participación en clase (15%), Monografía/ensayo (escrito) (50%), Exposición oral y defensa de la monografía/ensayo (30%), y Auto y hetero-evaluación (5%).

BIBLIOGRAFÍA FUNDAMENTAL

Lazaro, Marila y Davyt, Amílcar (2010). La enseñanza CTS y la integración de las funciones universitarias. Redes, Vol.16, No 31, pp 145-162.

Lozano, Mónica (2008). El nuevo contrato social sobre la ciencia: retos para la comunicación de la ciencia en América Latina. Razón y Palabra. No 65. Disponible en: http://www.razonypalabra.org.mx/N/n65/actual/mlozano.html

VESSURI, Hebe. ¿Quién es el científico social en el siglo XXI? Comentarios desde los contextos académicos y aplicados y desde la corriente principal y la periferia. Sociológica (Méx.) [online]. 2013, vol.28, n.79, pp. 201-231. ISSN 0187-0173.

Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación 2005-2030. Disponible en: http://www.oncti.gob.ve/images/marco-legal/PNCTI.pdf
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela No 6.118 Extraordinario, 4 de diciembre de 2013.
Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación. Gaceta Oficial 39775 de 16-12-2010. Disponible en: http://www.mppeuct.gob.ve/el-ministerio/politicas/leyes-y-planes/ley-organica-de-ciencia-tecnologia-e-innovacion-locti
Ley Plan de la Patria. Segundo Plan Socialista de Desarrollo Económico de la Nación. 2013-2019. Disponible en: www.mppp.gob.ve/wp-content/uploads/2013/09/ley_plan_patria.pdf

BIBLIOGRAFÍA GENERAL

Albornoz, Mario y Alfaraz, Claudio (Editores) (2006) Redes de conocimiento: construcción, dinámica y gestión. RICYT/ UNESCO, Buenos Aires, 13-38. Disponible en http://www.ricyt.org http://www.ricyt.centroredes.mine.nu/ricyt/libroRC2006.pdf.

Arocena, Rodrigo (2003): “Sobre la democratización del conocimiento y ciertos problemas de la política”. En: López Cerezo, José Antonio, La democratización de la ciencia, Donostia, España.

Arocena, Rodrigo, Claudia Cohanoff y Amílcar Davyt, 2003. Qué lugar para las Ciencias Exactas y Naturales en (la sociedad y la cultura de) América Latina? Unidad de Ciencia y Desarrollo, Facultad de Ciencias/UNESCO Montevideo.

Bernal, John D. (1967), Historia social de la ciencia, Península, Barcelona, Introducción.

Bowler, Peter e Iwan Morus, 2007. Panorama general de la ciencia moderna, Barcelona, Ed. Crítica; La organización de la ciencia (pp. 399-428) y Ciencia y Tecnología (pp. 493-520).

Brunner, José Joaquín, 1990. “Educación superior, investigación científica y transformaciones culturales en América Latina”; en Vinculación Universidad-Sector Productivo, BID/CECAB/CINDA, Santiago de Chile, pp. 13-48.

Casas, R. (2015). Hacia un enfoque analítico y de políticas para las interacciones entre ciencia, universidad y sociedad en la región latinoamericana. Cuestiones de Sociología, nº 12, 2015. Recuperado de: http://www.cuestionessociologia.fahce.unlp.edu.ar/article/view/CSn12a04

Davyt, Amílcar, 2006. Políticas actuales para la Investigación CyT, en: Vessuri, Hebe, (coord.). Conocimiento y Necesidades de las Sociedades Latinoamericanas. Ediciones IVIC (Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas), Altos de Pipe, Venezuela; pp. 105-115.

Gordillo, Mariano; Tedesco, Juan Carlos; López Cerezo, José Antonio; Acevedo Díaz, José Antonio; Echeverría, Javier; Osorio, Carlos (2009). Educación, Ciencia, Tecnología y Sociedad. Documento de Trabajo No.3. Centro de Altos Estudios Universitarios de la OEI, Madrid.

Herrera Farfán, Nicolás Armando y López Guzmán, Lorena. Compiladores. Ciencia, compromiso y cambio social. Orlando Fals Borda. 1ra edición 2013: Edición El Colectivo (Argentina), Ediciones Lanzas y Letras (Colombia) y Extensiones Libros (Uruguay).

La misión ciencia. INCI [Internet]. 2006 Sep [citado 2015 Dic 14]; 31(9): 628-631. Disponible en: http://www.scielo.org.ve/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0378-18442006000900004&lng=es

López Cerezo, José Antonio, 2007. Democracia en la frontera, Revista CTS, no 8, vol. 3, Abril, pp. 127-142.

Mitcham, Carl y Adam Briggle, 2007. Ciencia y política: perspectiva histórica y modelos alternativos, Revista CTS, no 8, vol. 3, Abril, pp. 143-158.

Petit-Torres, Elsa E. Los viejos paradigmas de la ciencia: Una lectura a O. Varsavsky, C. Lanz y R. Lanz. Cuadernos Latinoamericanos. Año 20, No. 35, enero-junio de 2009 (Pp. 167 177).

Sábato, Jorge y Natalio Botana, 1975. La ciencia y la tecnología en el desarrollo futuro de América Latina, en Sábato, J. (ed.), El pensamiento latinoamericano en la problemática ciencia-tecnología-desarrollo-dependencia, Buenos Aires, Paidós, pp. 143-154.

Salomon, Jean Jacques, 1994. La ciencia y la tecnología modernas, en Salomon, J.J. et al. Una búsqueda incierta: Ciencia, tecnología y desarrollo, México, Editora de Universidad de las Naciones Unidas/Fondo de Cultura Económica, pp. 49-86.

VESSURI, Hebe. Cambios en las ciencias ante el impacto de la globalización*. Rev. Estud. Soc. [online]. 2014, n.50, pp. 167-173. ISSN 0123-885X.

Vessuri, Hebe. (2006) “Conocimiento y necesidades de las sociedades latinoamericanas”. En: Vessuri, H. (ed.) Conocimiento y Necesidades de las Sociedades Latinoamericanas. Caracas: IVIC.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

CIENCIA Y SENTIDO COMÚN



Tanto el sano sentido común como la ciencia aspiran a ser racionales y objetivos: son críticos y aspiran a coherencia (racionalidad), e intentan adaptarse a los hechos en vez de permitirse especulaciones sin control (objetividad). Pero el ideal de racionalidad, a saber, la sistematización coherente de enunciados fundados y contrastables, se consigue mediante teorías, y éstas son el núcleo de la ciencia, más que del conocimiento común, simple acumulación de piezas de información laxamente vinculadas. Y el ideal de la objetividad, la construcción de imágenes de la realidad que sean verdaderas e impersonales, no puede realizarse más que rebasando los estrechos límites de la vida cotidiana y de la experiencia privada, abandonando el punto de vista antropocéntrico, formulando la hipótesis de la existencia de objetos físicos más allá de nuestras pobres y caóticas impresiones, y contrastando tales supuestos por medio de la experiencia intersubjetiva (transpersonal) planeada e interpretada con la ayuda de teorías1.

El sentido común no puede conseguir más que una objetividad limitada porque está demasiado estrechamente vinculado a la percepción y a la acción, y cuando las rebasa lo hace a menudo en la forma de mitos.

Los enunciados científicos, igual que los de la experiencia común, son opiniones, pero opiniones ilustradas (fundadas y contrastables) en vez de dicta (dichos o dictámenes) arbitrarios o charlas no susceptibles de contrastación o prueba. Los enunciados referentes a la experiencia inmediata no son esencialmente incorregibles, pero rara vez resultan dignos de duda: aunque son también conjeturas, en la práctica los manejamos como sí fueran certezas. Precisamente por esa razón, se convierten en científicamente irrelevantes: si puede manejarlos suficiente el sentido común, ¿por qué apelar a la ciencia? Esta es la razón por la cual no existe una ciencia de la digitación de textos ni de la conducción de automóviles.
Los enunciados que se refieren a algo más que la experiencia inmediata son dudosos y, por tanto, vale la pena someterlos varias veces a contrastación y darles un fundamento. Pero en la ciencia la duda es mucho mas creadora que paralizadora: la duda estimula la investigación, la búsqueda de ideas que den razón de los hechos de un modo cada vez más adecuado.
Las opiniones científicas son racionales y objetivas como las del sano sentido común, pero mucho más que ellas. ¿Y qué es entonces lo que da a la ciencia su superioridad sobre el conocimiento común? No ciertamente la sustancia o tema, puesto que un mismo objeto puede ser considerado de modo no científico, o hasta científico, y según el espíritu de la ciencia.

Sí la "sustancia" (objeto) no puede ser lo distintivo de toda ciencia, entonces tienen que serlo la "forma" (procedimiento) y el objetivo: la peculiaridad de la ciencia tiene que consistir en el modo como opera para alcanzar algún objetivo determinado, o sea, en el método científico y en la finalidad para la cual se aplica dicho método. El enfoque científico está constituido, pues, por el método científico y por el objetivo de la ciencia.

El sentido común es la “metafísica de la edad de piedra” que debe rechazarse como la teoría falsa de nuestros primitivos ancestros. Contra tales eliminativistas acerca del sentido común, se plantea que la ciencia conserva y explica la experiencia del mundo dada por el sentido común. Aunque la ciencia puede llevar a la superación de creencias profundamente arraigadas, el sentido común refleja un nivel de experiencia más básico y duradero. Las creencias del sentido común son creencias bien confirmadas que se justifican por su papel en la acción práctica exitosa de la vida diaria. El sentido común otorga una base sólida sobre la cual establecer el enfoque realista a la ciencia.

El sentido común genera un cuerpo de creencias acerca de los objetos en nuestro ambiente, de la naturaleza de nuestras interacciones con estos objetos, y de los medios por los que podemos adquirir conocimiento de tales cosas. En su conjunto, podemos asumir que este cuerpo de creencias es verdadero. Esto no se debe a que las creencias del sentido común tengan garantizada de cualquier modo su verdad. Como todas las creencias, ellas son falibles, sin embargo, tienen una fuerte presunción “prima facie” a su favor. El sentido común tiene una pretensión a priori sobre nuestra creencia. Las creencias basadas en el sentido común ocupan un lugar central en nuestro sistema de creencias. Como tales, ellas sólo serán rechazadas después de que las creencias menos esenciales hayan sido consideradas para su rechazo. Dado su estatus privilegiado, cualquier reto al sentido común se hace con sospecha. Cualquiera de esos retos enfrenta una batalla cuesta arriba, pues sabemos de antemano que probablemente está equivocado.

La ciencia descubre la verdad acerca del mundo que existe independientemente, en el cual nos encontramos nosotros mismos. Comienza desde el sentido común, el cual incorpora una visión realista de los objetos de la experiencia cotidiana. En ocasiones, entra en conflicto con el sentido común, sin embargo, la ciencia no conduce a la eliminación del sentido común, antes bien, explica por qué los objetos del sentido común aparecen del modo que lo hacen; explica por qué en algunos casos es errónea la apariencia de las cosas que da el sentido común. Pero el realismo del sentido común permanece como la base para nuestra constante interacción con el mundo. Si se tiene en cuenta el sentido común, el realismo científico es la posición más natural a la hora de adoptar una interpretación de la investigación científica en el mundo que nos rodea2.


1Nagel, Ernest. La estructura de la ciencia. Problemas de la lógica de la investigación científica. Paidós (Paidós Studio / Básica), Barcelona, 1981. (pp. 15-26).
2Sankey, Howard. Ciencia, sentido común y realidad. “Science, Common sense and reality. Discusiones Filosóficas. Año 11 Nº 16, enero – junio, 2010. pp. 41 – 58.

lunes, 9 de mayo de 2011

Investigación Acción Participación Transformación


Prof. Carlos Darío Ramírez- Universidad Bolivariana de Venezuela.

La ciencia constituye un bien en sí misma, como sistema de ideas establecidas provisionalmente y como actividad productora de nuevas ideas. La ciencia crece a partir del conocimiento común. El sentido común no puede juzgar el contenido de la ciencia, porque ésta elabora sus propios cánones. Falsación, paradigma, son conceptos que han marcado el historicismo científico de buena parte del siglo veinte. La  filosofía de la ciencia a lo largo del siglo XX, tras el giro lingüístico que la filosofía dio en los primeros años de esta centuria, llegan hasta la orientación historicista de la ciencia, para cuyos defensores más extremos habría que proceder a una deconstrucción que despejara las verdaderas razones de uno u otro paradigma. El método científico y la capacidad de la razón nos permiten seguir avanzando en busca de la verdad y la creación de modelos para aumentar nuestro conocimiento científico del mundo.

La Investigación Participativa se desarrolla como necesidad y resultado de la práctica de equipos de trabajo en contacto con sectores populares en búsqueda del cambio social, y si bien esta metodología se inserta en una línea de pensamiento y puede identificársele claramente con corrientes filosóficas y de teoría social, no surge y se desarrolla, en un primer momento, del planteamiento de una determinada teoría del conocimiento, sino de la práctica de grupos comprometidos con el cambio social en un sentido más amplio.

La meta última de la investigación-acción participativa (IAP) es conocer para transformar; siempre se actúa en dirección a un fin o un “para qué”, pero esta acción no se hace “desde arriba” sino desde y con la base social. Dentro de este proceso secuencial “conocer-actuar-transformar”, la investigación es tan sólo una parte de la “acción transformadora global”, pero hay que tener en cuenta que se trata ya de una forma de intervención, al sensibilizar a la población sobre sus propios problemas, profundizar en el análisis de su propia situación u organizar y movilizar a los participantes. Desde la óptica de la IAP, la población es el agente principal de cualquier transformación social y de su activa colaboración dependerá el cambio efectivo de la situación que vive. Esta postura rechaza pues el asistencialismo que impera en la mayor parte de los programas gestionados “desde arriba” por un Estado benefactor, una institución social o un equipo técnico de profesionales. Por tanto, el objeto de estudio o problema a investigar parte del interés de la propia población o comunidad, colectivo o grupo de personas y no del mero interés personal del investigador.

En consecuencia, se partirá de la propia experiencia de los participantes, de las necesidades o problemas vividos o sentidos. Con esta metodología se trata de explicar, es decir, de entender más y mejor la realidad, de aplicar, o sea de investigar para mejorar la acción y de implicar, esto es, de utilizar la investigación como medio de movilización social.

Por último es conveniente señalar que la IAP no es una metodología de investigación exclusiva, ya que no es la única forma de alcanzar del desarrollo político, económico, social y cultural de una comunidad, ni excluyente, dado que no sustituye a otras técnicas de investigación y análisis de la realidad. Su aplicación dependerá de las posibilidades, necesidades y recursos con los que nos encontramos en cada situación concreta. No obstante, hay que recordar que la IAP sólo puede ser aplicada en ámbitos reducidos, tales como un barrio, organización, distrito, comunidad rural, etc., a fin de que la participación sea realmente efectiva y la población llegue a tomar las riendas del proceso de transformación.